Hasta hace poco, Donald Trump se jactaba de que su mujer se paseaba en tanga por casa. Ahora quiere convertirla en una primera dama tradicional, como Jackie Kennedy. Todo un reto para esta exmodelo eslovena amante del lujo. Por Carlos Manuel SÔnchez

• Melania Trump: Ā«Si te enfrentas a ella, te la juegas. Te corta la cabezaĀ»

«Hay tres tipos de mujer. La primera es la que de verdad ama a su marido y se niega a firmar el acuerdo prematrimonial por principios. Muy loable, pero no la quiero. La segunda es la que lo tiene todo calculado y solo quiere sacar tajada del idiota con el que va a casarse. La tercera es la que se conforma y lo acepta porque prefiere dar un pelotazo rÔpido».

Palabra de Donald Trump (Nueva York, 69 años), el magnate inmobiliario que va a ocupar la Casa Blanca. Melania (ex Yugoslavia, 45 años), su tercera esposa, se conformó y firmó. Trump asegura que el contrato prenupcial ha hecho su matrimonio mÔs sólido. Se casaron en 2005 y siguen juntos cuando pocos apostaban por ello. Es duro y desagradable. No tiene gracia. Pero hay un momento en el que tienes que imponerte y decirle a tu mujer: «Cariño, eres magnífica y me importas, pero si las cosas no salen bien, esto es todo lo que me vas a sacar».

Melania alardea en las redes sociales de sus mansiones

Dicen que una de las clÔusulas del acuerdo establece que Melania debe ser discreta y no hacer declaraciones si Trump no le da permiso. Y aunque se mantiene en un segundo plano, cada vez se ha ido involucrando mÔs en la carrera política. Pero le cuesta. Su primera intervención fue breve de verdad: 16 palabras.

LA NUEVA PRIMERA DAMA

Ya que Trump se ha enzarzado en una guerra de sexos durante su campaña, es interesante preguntarse qué piensan de él las mujeres de su vida, empezando por la primera dama. Fue modelo y posó desnuda en una revista. Ahora se dedica a diseñar joyas y promocionar cremas de belleza a base de caviar. Por cierto, que por las noches embadurna a su hijo Barron con el mejunje.

Melania Trump

Trump espera de Melania que en la Casa Blanca tenga un papel muy tradicional, que sea la nueva Jackie Kennedy . Glamour no le falta. Y ella parece contenta con esa misión. «Lo haré muy bien. Soy perfeccionista» , asegura. Siempre ha tenido claro su papel. «Es muy importante conocer a la persona con la que compartes tu vida. Y cada cual cumple sus roles. No espero que Donald cambie pañales o meta a Barron en la cama», confesaba en una entrevista. Y también ha dejado caer que tenemos un sexo increíble al menos una vez al día. Trump se jacta de que Melania se pone un tanga para andar por casa; o para pasar la tarde viendo la tele, que es otro pasatiempo de la pareja.

Entre sus posados destaca el que hizo embarazada en la escalerilla de su avión privado vistiendo un bikini de oro

Pero la autocrítica no va con él. «Le puedes aconsejar, pero al final hace lo que quiere. Donald es así y no puedes cambiarlo», reconoce Melania. Y, ademÔs, Trump se considera a sí mismo irresistible. «Tengo claro lo que quiero y hago lo que sea para conseguirlo. Las mujeres encuentran que mi poder es tan excitante como mi dinero», confiesa con la seguridad en sí mismo del que se mira al espejo y ve a un macho alfa. Melania ha conseguido que le haga caso en algunas cuestiones de estilismo, pero se ha resignado a que se siga peinando como cuando era un joven Travoltilla.

Nació en 1970. Empezó a estudiar Arquitectura, pero dejó los libros por las pasarelas. La recuerdan como una joven alta y reservada

Ella estĆ” centrada en su hijo, Barron. Ā«Quiero que tenga una infancia lo mĆ”s normal posibleĀ». Lo dice sentada en el trono chapado en oro donde posa en las entrevistas en su apartamento de Nueva York, valorado en cien millones de dólares y que ocupa tres pisos del rascacielos familiar (la Trump Tower). Ā«Soy madre a tiempo completoĀ». A su hijo lo llama ‘mini-Donald’. Y dice que ha heredado las cualidades de liderazgo de su padre, que al parecer son genĆ©ticas. A los cinco aƱos, si se enfadaba con la niƱera, la despedĆ­a. Luego se le pasaba el berrinche y la volvĆ­a a contratar. «¿No es adorable?Ā» Suele colgar fotos con Ć©l en su cuenta de Twitter.

Barron es el único hijo de la pareja y el quinto de Trump. El magnate premia con un bonus de 250.000 dólares a sus esposas por retoño

Melania entró en campaƱa para defender a su marido. Ā«No creo que haya insultado a los mexicanos. Habla de inmigrantes clandestinos. Yo fui inmigrante. Pero cumplĆ­ la ley para obtener la nacionalidadĀ». Lo que sucede, segĆŗn ella, es que se le malinterpreta. Ā«Donald no forma parte de Washington. Dice lo que piensa. No se esconde nada Ā«. Asegura que le consultó antes de lanzar su candidatura. «Él podrĆ­a haber dicho. ‘Estoy bien, mi familia estĆ” muy bien, no me importa AmĆ©rica’. Pero se preocupa por su paĆ­sĀ». El magnate podrĆ­a dedicarse a disfrutar de su fortuna, valorada en 11.000 millones de dólares. Ā«Quiere ser presidente porque es una persona generosaĀ».

Melania nació en la antigua Yugoslavia. Trump le estÔ dando ahora mÔs protagonismo en campaña para demostrar que él no tiene nada contra los inmigrantes

Melania no es la única extranjera en la vida de Trump. Su madre fue una inmigrante escocesa. Y su primera mujer, Ivana, también fue modelo y del Este de Europa. Su divorcio fue un choque de trenes.

Ivana Trump, de 67 aƱos, esquiadora, modelo, diseƱadora y escritora de libros de autoayuda Desempeñó cargos directivos en las empresas, hoteles y casinos de Trump. Sus empleados la llamaban ‘la generala’. Nació en la extinta Checoslovaquia. Estaba reciĆ©n divorciada cuando conoció a Trump en Nueva York. Se casaron en 1977 y tuvieron tres hijos: Donald John, Ivanka y Eric.Ā La infidelidad de su marido con la anteriormente miss Marla Maples precipitó el divorcio. La batalla fue Ć©pica. Y la gran enseƱanza de aquel divorcio es que si a Trump le plantan cara recula. Ivana recibió 25 millones de dólares en efectivo, 5 millones anuales de pensión alimenticia, todas sus joyas, la mansión familiar y la mitad de la propiedad de Mar-a-Lago, la ‘casita’ de la playa de 101 habitaciones en Florida. Ivana no le guarda rencor; al revĆ©s, apoya su candidatura. Es un gran negociador y eso es lo que necesitamos. Ivana, en cambio, no tiene tan alta opinión de Melania. Ā«No sabe hablar. No puede dar un discursoĀ».


LA FAMILIA UNIDA NUNCA SERƁ VENCIDA

Donald Trump y sus cinco hijos hacen gala de ser familia numerosa y bien avenida

Eric Trump y señora 
Es el tercer hijo que el magnate tuvo con Ivana. Casado con una periodista. EstƔ en el negocio familiar. Le gusta la vida al aire libre y pasear por sus viƱedos en Uruguay.

Donald Trump y BarronĀ 
Una vez dijo que quería cinco hijos para asegurarse de que alguno se le acabara pareciendo. Necesitó tres mujeres. De momento, la mÔs parecida es Ivanka. Pero Barron apunta maneras.

Donald Trump Jr., señora e hijos 
El primogƩnito le ha dado cinco nietos. Con los dos de Ivanka hacen piƱa para mostrar que son una familia unida y numerosa. Muy aficionado a la caza y menos a los despachos.

Ivanka Trump y marido
Fue modelo y ahora es ejecutiva. Idolatra a su padre. Es muy distinto de la idea que se hace de Ʃl la gente. Donald Trump ha confesado que si no fuera mi niƱa, saldrƭa con ella .

Tiffany TrumpĀ 
Hija de Marla Maples, no creció en Nueva York sino con su madre en Los Ɓngeles, pero ahora aprovecha el ‘tirón’ de su padre. A los 21 aƱos, quiere dedicarse a la moda o a la mĆŗsica.

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