Naomi Campbell: «Me siento bendecida»

Más que una supermodelo, es un icono cultural. Su irrupción en el mundo de la moda, en 1986, rompió todas las barreras raciales. Y hoy, a sus 50 años, retiene el título de indiscutible ‘reina de las pasarelas’. Un libro celebra ahora su trayectoria. Hablamos con ella. Por Lara Fritzsche

Naomi Campbell, foto a foto

Tiene 7 años, lleva trenzas pegadas a la cabeza y la pequeña Naomi sonríe mientras Bob Marley sujeta su hombro por una calle de Londres. Así arranca el vídeo de Is this love, gran hit de 1978. Nadie imaginaba entonces que aquella niña que compartía planos con el mito jamaicano también iba para leyenda. Apenas 11 años después, Campbell fue la primera modelo negra en ocupar la portada de Vogue Paris. Y no fue fácil. Medió para ello su amigo y mentor, Yves Saint Laurent, que amenazó con el boicot de su lucrativa firma a los editores, contrarios a poner a una mujer negra en la cubierta de la revista. A partir de ahí, sin embargo, todo empezó a cambiar. Sobre todo para Campbell. A sus 50 años repasa su carrera en Naomi (Taschen), una edición en dos volúmenes donde la ‘reina de las pasarelas’ revisa su infancia, sus inicios, su meteórico ascenso y sus trabajos con fotógrafos y diseñadores legendarios.

XLSemanal. A finales de 2018 presentó usted su canal de YouTube diciendo que había llegado el momento de «conocerla de verdad». ¿Con qué malentendidos e ideas equivocadas quería acabar?

Naomi Campbell. Trabajar como modelo significa participar en una constante puesta en escena, otras personas deciden qué te pones, cómo te mueves, cómo te expresas. Por eso, la imagen que el mundo tiene de mí no es especialmente real. Quiero mostrar que soy muy normal.

XL. Lleva 34 años en la industria; es una de las modelos más famosas; Taschen le dedica dos volúmenes, más de seis kilos de papel entre ambos; mantuvo una relación con Mike Tyson y fue amiga de Nelson Mandela. No suena, precisamente, a una vida normal.

N.C. Puede ser. Pero no nací en una familia rica ni mis padres eran famosos y he trabajado duro toda la vida, como muchas otras personas. Me considero bastante normal.

Desde su irrupción, en los años ochenta, Campbell ha trabajado con los mejores fotógrafos: Anton Corbijn, Richard Avedon, Helmut Newton, Peter Lindbergh, Steven Meisel, Mario Testino, Ellen von Unwerth… © Chris Coll

XL. Comenzó con 15 años. Una agente de modelos se paró a hablar con usted en Covent Garden, era 1985. ¿Qué se le pasó por la cabeza?

N.C. Estaba con dos amigas guapísimas de maravillosa melena rubia y pelo liso y sedoso. Ellas sí soñaban con ser modelos, pero a mí no se me había ocurrido. Por eso pensé: «¿Qué querrá esta mujer de mí?».

XL. ¿Se consideraba guapa?

N.C. Nunca me lo había planteado. Quería ser bailarina y solo pensaba en la siguiente clase de danza.

XL. Se crio en Londres, sobre todo con su abuela. Su madre, bailarina, trabajaba mucho en Italia y Suiza. No conoció a su padre biológico, su madre nunca habló de él. ¿Hay alguien en su vida que se aproxime al papel de padre?

N.C. Al diseñador Azzedine Alaïa siempre lo llamaba ‘papá’. Podía llorar en su hombro cuando las cosas no iban bien. Me cuidaba cuando estaba enferma, me sacaba a rastras de las discotecas cuando me pasaba de la raya. Y cocinaba maravillosamente, sobre todo cocina tunecina. Quincy Jones también fue como un padre. Y a Nelson Mandela podría calificarlo de abuelo. Nunca sabes quién va a aparecer en tu vida, a quién vas a acabar sintiendo cerca. Aún me cuesta creer que pudiera conocer a estos hombres y me concedieran el don de su atención. Me siento bendecida.

XL. Con 7 años actuó en el vídeo de Is this love, de Bob Marley. Es la niña a la que Marley cubre con una colcha rosa. ¿Qué recuerda de él?

N.C. Hablaba en voz muy baja, tampoco era especialmente alto, pero irradiaba una energía extraordinaria, una combinación de talento y singularidad muy poco habitual. Era un hombre realmente elegante.

XL. Hay una anécdota de 1993 que ilustra bien la enorme influencia que llegó a tener como modelo: se cayó en la pasarela mientras desfilaba con unos zapatos de Vivienne Westwood, y esos mismos zapatos acabaron convirtiéndose en un éxito de ventas. Otros diseñadores le suplicaron que también se cayera con sus zapatos. ¿Cuánto dinero llegaron a ofrecerle?

N.C. Qué más da. No lo habría hecho ni por todo el dinero del mundo. A muchos les parecía una idea divertida, pero yo dije que no. Pasó una vez, fue un accidente. Yo no repito los accidentes. No volverá a ocurrir.

© Terence Donovan Archive

XL. Con Lady Di comentó en alguna ocasión su relación con los paparazis. ¿La princesa le dio algún tipo de consejo sobre el tema?

N.C. No. Me preguntaba por mis experiencias con ellos. Ya entonces me di cuenta de que lo mío solo era una mínima parte de lo que ella tenía que aguantar. La última vez que la vi fue en el entierro de Gianni Versace, un mes más tarde ella también murió.

XL. A los tres años de su encuentro con la cazatalentos en Covent Garden se convirtió en la primera mujer negra en aparecer en la portada de la edición francesa de Vogue. En su libro cuenta que el diseñador Yves Saint Laurent apostó por usted.

N.C. No sé qué es lo que hizo exactamente, no importa el tipo de magia que usara, el caso es que funcionó.

«Si una empresa decide prescindir de mí por el color de mi piel, pues que lo haga. Por desgracia, en nuestro mundo el racismo no es algo superado»

XL. En aquellos años se debatía mucho sobre si las modelos estaban demasiado delgadas, pero apenas se discutía el hecho de que fueran casi exclusivamente blancas. ¿A partir de qué momento esta desigualdad se convirtió para usted en una cuestión política?

N.C. Profesionalmente, en los años ochenta, cuando las modelos Iman y Bethann Hardison fundaron la Black Girls Coalition. Y de nuevo en los años 2000, empujada otra vez por Bethann Hardison. En el plano privado, siempre ha sido un tema importante para mí, por supuesto, y Bethann ha sido mi consejera desde los 15 años. Recurría a ella cada vez que tenía la sensación de que algo no estaba bien o era injusto, o cuando vivía un caso de discriminación en el trabajo. Por desgracia, en nuestro mundo el racismo no es ninguna novedad, tampoco es algo superado. Es un debate que debemos continuar.

XL. Hace poco volvió a sufrir un caso de racismo, esta vez en el marco de una campaña publicitaria para todo el mundo: en un país asiático no se usó una foto suya solo por el color de su piel. Usted misma dio el hecho a conocer. Una periodista de la BBC, Mayeni Jones, le preguntó si había intentado convencer a las personas que la habían contratado. Su respuesta fue: «Nunca intento convencer a nadie». ¿Por qué no?

N.C. Si una empresa decide prescindir de mí por el color de mi piel, pues que así sea. Pero eso no significa ni mucho menos que las cosas tengan que seguir siendo igual. Tengo la sensación de que vivimos un tiempo nuevo, en el que están cambiando algunas cosas. Y yo voy a ser testigo de esos cambios. Hay muchas formas de conseguir lo que quieres.

XL. Habla de otra forma de conseguir las cosas. ¿No ha sentido alguna vez indignación o tristeza al ver todo el esfuerzo que requiere tener que buscar siempre esa otra forma?

N.C. No, ese es mi destino, es quien soy y lo que me define. Nunca me oirá quejarme. Y toda esa lucha, todas esas peleas… me han hecho ser consciente de un montón de cosas, me han enseñado algo; ahora entiendo mucho más sobre la vida y sobre mí misma.

«Nunca me oirá quejarme. Toda esa lucha y esas peleas por las que he pasado me han enseñado algo; entiendo mucho más sobre la vida y sobre mí misma»

XL. Las top models Linda Evangelista y Christy Turlington, a veces, les decían a los diseñadores que solo participarían en sus desfiles si también la contrataban a usted.

N.C. Apoyarse unas a otras, unir fuerzas: así es como funciona. Es una actitud fundamental. También éramos amigas fuera del trabajo, formábamos una pequeña familia. Les estoy enormemente agradecida a las dos por su apoyo y me siento muy feliz de que estas mujeres sigan siendo parte de mi vida.

XL. En 2018 participó en un desfile de Valentino en París en el que 48 de las 65 modelos no eran blancas. Cuando usted salió para cerrar el desfile, todos los espectadores de la sala se pusieron a aplaudir y también las demás modelos.

N.C. Fue muy emocionante. Y también fue muy bonito ver el respeto que Valentino y Pierpaolo Piccioli les mostraron a las mujeres negras. Cuando terminó el show y vi a aquellas mujeres de todas las nacionalidades y etnias, no pude evitar echarme a llorar. Hizo que tantos años de discursos y peleas valieran la pena. Fue un momento histórico para mí.

© copyright 2013, Matthew Rolston photographer, INC. , All rights reserved

 

XL. Ahora es usted la que apoya a Adut Akech, una modelo negra con mucho éxito. ¿Qué tipo de relación tienen?

N.C. Digo que ella es mi hija y ella dice que yo soy su madre. Adut es genial. La primera vez que la vi, estaba haciendo sus exámenes de graduación en el colegio. Sentí como si me hubiera atravesado un rayo: ¡Dios mío, vaya aparición!

«Comparado con Lady Di, lo mío con los paparazis fue una mínima parte de lo que ella aguantó. La vi por última vez en el funeral de Versace, un mes antes de que también ella muriera»

XL. ¿Le aconsejaría a ella o a otra joven modelo negra señalar el racismo y hacerlo público?

N.C. No hay que aconsejarles nada. Las modelos de esta generación toman la palabra, hablan de todo, no se guardan nada.

XL. ¿Le gustaría haber tenido hijos?

N.C. Me gustan los niños y, a mi manera, tengo un montón de hijos e hijas, personas a las que quiero y que saben que siempre pueden contar conmigo, que siempre pueden recurrir a mí si necesitan consejo.

XL. Por ejemplo, sobre cómo salir sano de un viaje en avión: usted ya iba con mascarilla antes de la pandemia de coronavirus. ¿Qué consejos puede dar?

N.C. Limpio al máximo la zona en la que me siento. Desinfecto todo lo que pueda tocar a lo largo del vuelo. También llevo guantes todo el tiempo y un traje de protección. La verdad es que voy tapada de la cabeza a los pies. Esa es la nueva realidad.

Los posados que ilustran esta entrevista han sido extraídos del libro ‘Naomi’, editado por Taschen

 

 

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